Project Manager. ¿se nace, o se hace?

Project Manager - se nace o se hace

No, no nací siendo Project Manager. Ni siquiera sabía que esa palabra existía cuando empecé a trabajar. Venía del comercio internacional: exportaciones, papeleo interminable, negociaciones que se alargaban meses, y sobre todo, apagando incendios constantes. Abrir mercados nuevos, lanzar productos, coordinar con aduanas, proveedores, equipos en distintos países… todo eso era “proyectos”, pero yo no lo llamaba así. Lo hacía a puro instinto, muchas horas extras y bastante estrés acumulado.

Llegó un momento en que me cansé de improvisar. Sentía que cada vez que algo salía mal (y salía seguido), era porque faltaba orden, no porque faltaran ganas. Ahí empecé a buscar de verdad: ¿cómo se hace para que las cosas fluyan mejor? ¿Cómo se evita que un retraso pequeño se convierta en desastre?

Fue cuando me topé con la gestión de proyectos de verdad. PMI®, PMBOK®, ágil, waterfall, riesgos, stakeholders… al principio me pareció un idioma nuevo y bastante intimidante. Mucho en inglés, términos que sonaban a otro planeta, y la idea de certificarse me parecía cosa de gente de traje en multinacionales, no para alguien como yo, que venía de la trinchera.

Pero poco a poco entendí algo clave: no se trataba de ponerme un título pomposo. Era ponerle nombre a lo que ya hacía todos los días, y hacerlo con método. De repente vi que planificar bien un alcance, identificar riesgos antes de que exploten, o simplemente comunicar claro con el equipo, cambiaba todo. Menos caos, menos noches sin dormir, más resultados reales.

Y sí, en ese camino decidí estudiar en serio. Empecé con conceptos básicos, técnicas, herramientas que antes ni sabía que existían. Un diagrama de Gantt, por ejemplo, que al principio me parecía un rompecabezas raro, terminó siendo una forma simple de ver todo de un vistazo.

Me di cuenta de que no bastaba con “sacar el laburo adelante”. Importa cómo lo planificás, cómo manejás las sorpresas, cómo mantenés a todos alineados. Y hablar ese lenguaje te abre puertas: de pronto podés explicarle a un jefe o a un cliente qué está pasando y por qué, sin que parezca que estás improvisando.

Después vinieron las certificaciones. Empecé con PRINCE2® (UK) y después con CAPM® porque era el que más sentido tenía para mí en ese momento: no pedía años y años de experiencia formal, solo ganas de aprender los fundamentos. Luego seguí con PMP®, PMI-ACP®, y otras más. Cada una fue como un empujón para ordenar lo que ya sabía y también para aprender lo que me faltaba.

CAPM® me parece un gran primer paso justamente por eso. Es para gente que ya gestiona cosas en la práctica (aunque no lo llame “proyecto”), pero quiere una base sólida. Cubre procesos, áreas de conocimiento, enfoques predictivos, ágiles, híbridos… todo sin exigirte que seas un veterano. Y para muchos hispanohablantes, es una forma real de profesionalizarse sin tener que pelear con el idioma todo el tiempo.

Porque ahí estaba el gran problema: casi todo el material bueno estaba en inglés. Libros densos, cursos largos, exámenes que ya de por sí dan nervios, y encima en otro idioma. Yo mismo lo sufrí. Mucha gente talentosa se queda afuera por eso, no por falta de capacidad.

Por eso terminé fundando Agile Minds® en 2024. Quería cambiar esa barrera. Crear un lugar donde el contenido esté en español, sea claro, práctico y siga los estándares internacionales, pero sin sentir que estás estudiando para un examen de otra cultura. Ofrecemos cursos, simuladores, recursos… y sí, un preparatorio para CAPM® en español que ojalá hubiera existido cuando yo empecé: estructurado, con apoyo real, sin tecnicismos de más.

Lo mejor es que la certificación (aunque muy recomendable!), es opcional. Lo importante es que entiendas la gestión de proyectos como una habilidad que te sirve en cualquier laburo, en cualquier sector. Ya sea que estés en una pyme, una startup, una ONG o en un puesto “tradicional”, si coordinás gente, plazos, presupuestos… ya estás gestionando proyectos.

Si alguna vez sentiste que tu experiencia merece más reconocimiento, o que podrías organizarte mejor y crecer profesionalmente sin tener que volver a la universidad por años, esto puede ser el empujón que buscás. Yo pasé de improvisar a profesionalizarme, y hoy ayudo a otros a hacer lo mismo con menos vueltas.

Si te hizo clic algo de esto y querés empezar a ordenar tu camino en español, en Agile Minds® estamos justamente para eso.

Un abrazo, y contame si te animás a dar el paso.

Esteban

Esteban Amed
PMP, PMI-ACP, PMI-PMOCP, CAPM, PRINCE2 Certified.

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